CIERRE DE LA FABRICA DE ARMAS UGARTECHEA

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El fallecimiendo de Ignacio Ugartechea Aulestiarte, a los 90 años, pone fin a la vida de uno de los pioneros más importantes en el negocio de las armas que Eibar ha dado. Su padre, Ignacio, fue también armero entre 1899-1937. Ha habido tres Ignacio Ugartechea en la historia de la empresa: el fundador, su hijo y su nieto. Pertenece así a la segunda generación de escopetas Ugartechea. Comenzó su andadura a una edad muy temprana. Cursó sus estudios en la Escuela de Armería de Eibar, pero en realidad su principal escuela fue su propia fábrica, donde aprendió todos los entresijos de la escopeta. Hasta hace cuatro años seguía ac udiendo a la oficina de Txonta.

Trabajó en la fábrica de armas creada por su padre hasta que se hizo cargo de la misma. Su testimonio estaba recogido en el programa 'Eibartarren Ahotan', en donde describía las diferentes operaciones para la producción de básculas y la importancia que se le daba a la calidad del producto en Armas Ugartechea. Ignacio comenzó a los 17 años en este mundo y esa ha sido desde entonces su gran pasión. Auguraba un futuro incierto al mundo de las escopetas. «He enseñado a más de uno el oficio, pero ya no es la cosa como antes», decía en una entrevista.


Curiosamente contaba Ugartechea en aquella época que «todo aprendiz tenía su maestro e incluso muchos llevaban después a casa a sus alumnos como 'apopilos', con lo que la relación era muy intensa». Este emprendedor cuyo padre aprendió la fabricación de escopetas en la empresa Víctor Sarasqueta decía que «tengo que decir que las escopetas artesanales actuales se parecen mucho a las de hace 100 años».

Además, la fábrica Ugartechea era autosuficiente, se comenzaba y finalizaba la escopeta, y no necesitaba de talleres auxiliares. Esto quería decir que tenía su propio pavón, cromo, temple, barrena... Las maderas usadas para culatas y delanteras eran siempre de nogal de alta calidad con terminación al aceite.

Ugartechea fue el primero en fabricar escopetas superpuestas. Él mismo fabrica su propia escopeta superpuesta en calibre 410, un capricho que muchos hubieran querido para sí. Actualmente sigue habiendo mucha gente interesada en esta escopeta. A pesar de ser un calibre pequeño, Ignacio tiró con ella en numerosas cacerías y ojeos por toda la península. La empresa siempre se ha dedicado a la fabricación artesanal de escopetas finas de caza y es heredera de una larga tradición artesanal, a la que le han sabido ir integrando adecuadamente nuevas tecnologías aplicadas a la producción de sus escopetas y a la vez manteniendo su tradicional saber hacer.

Unnamed



Gran cazador

Armas Ugartechea es reconocida tanto dentro como fuera de España por la calidad en la realización de su trabajo. Hoy en día, sus escopetas se venden en todo el mundo.

Entre su clientes cuenta con jefes de Estado y monarcas de varios países, así como con las grandes figuras de la caza y campeones de tiro. La familia Ugartechea sigue al frente de la empresa, siendo su pilar fundamental, ya que ellos son quienes conocen en profundidad estas armas y saben cómo optimizar su fabricación, que combina la mejor tecnología con el trabajo artesanal.

El primer Ignacio llamó a su empresa Casa Ugartechea y se instaló en Bidebarrieta, la primera de las ubicaciones que la empresa ocupaba a medida que crecía y se diversificaba.

Después de unos años, se trasladó a San Agustín Kalea, y finalmente a Txonta Kalea, nº26, donde está ubicada actualmente. En sus inicios, la empresa se dedicó a la fabricación de rifles y pistolas. Posteriormente, se centró en la fabricación de escopetas de caza y fue la primera empresa española en fabricar escopetas superpuestas. El cambio en el producto se debió en parte a varios factores diferentes. Después de la Segunda Guerra Mundial, la demanda internacional de escopetas deportivas aumentó, mientras que la demanda de pistolas y rifles disminuyó. En 1943, la firma fabricó su último rifle, un Brenneke del calibre 8x65R, para Francisco Franco, y posteriormente, Armas Ugartechea pasó a ser gestionada por el propio Ignacio. Llegó a ser conocido como uno de los cazadores más destacados de España, estableciendo relaciones con la monarquía y burguesía española de la época, gracias a las innumerables cacerías a las que asistía. A raíz de esa participación en cacerías y dado su espíritu afable y campechano se labró la amistad de muchísimos cazadores.

Inspiración británica

Ugartechea fabrica armas inspiradas en diseños y patentes de empresas británicas de Londres y Birmingham como Holland&Holland y Westley Richards. Cuando la fabricación de escopetas estaba en su apogeo, a finales del siglo XIX, las patentes sólo se concedían durante un período de catorce años. Después de ese período, avances como la media pletina Anson&Deeley se copiaron en todo el mundo.

Finalmente, Armas Ugartechea sigue siendo un referente nacional en la fabricación de escopetas de caza. La empresa ha sobrevivido a dificultades a lo largo de su historia. Hoy en día, ya no es una empresa de producción en masa. Es sobre todo, una pequeña fábrica que produce armas completamente personalizadas y de una altísima calidad.


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