¿EL IPSC COMO ENTRENAMIENTO POLICIAL?

|

Lo que va a leer a continuación es una mera opinión, sobre la que voces mucho más autorizadas escribirán en nuestra revista, pero espero sirva para incentivar la cuestión.


Sabemos que el IPSC, es la actividad más dinámica en nuestro deporte, y por otro lado uno de los principales atractivos para que los más jóvenes se federen y acerquen al deporte del tiro.

Y es cierto, que muchos de los tiradores de nuestra Federación e incluso del panorama nacional, son funcionarios de la seguridad e incluso miembros de seguridad privada. ¿Puede que la razón de su participación en esta disciplina sea que les sirve como entrenamiento?

Voy a intentar analizarlo, desde la humildad de quien no se dedica a la profesión de la seguridad, espero sepan disculpar mi osadía.

Es cierto que en la modalidad de IPSC, intervienen factores como el cambio de cargador, desenfunde, tiro en movimiento, resolución de interrupciones, etc.

Como en cualquier deporte, tenemos cuatro exigencias, la técnica, la física la táctica y la psicológica, que vamos a intentar analizar

Exigencia técnica en el IPSC

Sin duda de las cuatro, junto con la táctica,  es posiblemente la exigencia mayor, y a la que más horas de entrenamiento dedicará el competidor en está disciplina. Para empezar, es necesaria la realización de un curso habilitante para su práctica, especialmente por motivos de seguridad, que influyen en la técnica a desarrollar durante nuestro comportamiento en la cancha. Pero también la técnica del cambio de cargador, de desenfunde, de recarga en algunos casos, de desplazamientos, y así muchas más son las claves para un desarrollo optimo de la competición. Si, ya lo sé, de nada sirve lo dicho si no le pegamos a un cerro, pero esto también requiere de una técnica a entrenar. En este apartado, el tirador profesional de la seguridad estará cogiendo una enorme soltura en el manejo del arma y de las circunstancias derivadas de ello. Por tanto, estamos ante una utilidad muy alta. No obstante, entrenar con el arma de servicio, la funda de servicio y con la impedimenta de servicio debe de ser algo consustancial al oficio, es decir los beneficios obtenidos por la práctica de IPSC no son suficientes por si mismos, pero nos serán de gran ayuda.

Exigencia física en el IPSC

Arrancadas, juegos de equilibrio en ambas piernas, posturas complicadas y la tensión de la competición, no requieren de un atleta de alto rendimiento, pero si queremos avanzar en este deporte, la exigencia será alta. Luchamos contra la decima de segundo, y cualquier mejora física se notará. Es decir, podemos practicar IPSC con una preparación física adecuada, pero para estar entre los mejores, deberá de ser muy buena. Sin duda algo que al profesional de la seguridad le viene muy bien, ya que, en el ejercicio de su trabajo, no serán pocas las carreras y además con un grado muy alto de tensión.

Exigencia Psicológica y táctica en el IPSC

Aquí es donde nada cuadra, un deportista que practique IPSC, tendrá la tensión propia del viaje antes de la competición, la tensión del momento en la competición, esta última ira cambiando a medida que avanzan las pruebas, pudiendo ir a más o incluso a menos dependiendo de los resultados. Mientras que cuando un profesional de la seguridad tiene un enfrentamiento armado, su tensión pasará de cero a máximo en décimas de segundo, aparecerá la visión en túnel, las pulsaciones llegarán a donde nunca han llegado, el cerebro se centrará en un único objetivo, aquí no vale planificar el ejercicio. En definitiva, no existe la más mínima relación entre la práctica deportiva y la realidad en el trabajo del profesional de la seguridad. El trabajo táctico y psicológico del hombre armado debe de ser tremendamente exhaustivo y centrado en la realidad.

Una vez analizados algunos aspectos voy a intentar resumir. El IPSC beneficia al profesional de la seguridad, en el apartado de habilidades con su herramienta, el arma, ofreciéndole soltura, hasta el punto del automatismo, momento ideal a la hora de tener una reacción rápida. Pero esto, que sin duda es un beneficio, no debe evitar el trabajo con nuestros elementos de labor habituales.

Desde el punto de vista físico, obtendremos un beneficio, sin duda menor, salvo que, como cualquier deportista de elite, entrenemos para mejorare nuestro físico de cara a la competición, es decir cultivemos nuestro físico de manera regular. El entrenamiento y la competición de IPSC por si mismo serán mejor que nada, pero no suficiente. Como considero que un competidor serio, realiza además del entrenamiento práctico de la actividad, un entrenamiento físico, podemos decir que en este punto también será un buen complemento.

Por último, tanto la preparación táctica como la psicológica se encuentran a años luz, por lo que resulta inútil para el profesional de la seguridad. Esto requiere de trabajo especifico con niveles de tensión muy altos, y aún así cuando nuestra vida o la de otros corran peligro, la reacción de nuestro organismo será tremendamente dura.

Por concluir, el aspecto psicológico en una acción armada del profesional de la seguridad será determinante, pero se verá enormemente favorecido si sus habilidades técnicas y físicas se encuentran en un nivel óptimo, por ello, SI, sin duda el IPSC es un buen COMPLEMENTO en el entrenamiento del funcionario policial o personal de seguridad privada, que bajo ningún concepto elimina la formación y el entrenamiento específico.

Comentarios

Encuesta